Dentro de dos décadas España podría ser el país con mayor esperanza de vida del planeta superando incluso a Japón, según un nuevo estudio elaborado por el Instituto de Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington. En 2016 nuestro país contaba con un promedio de esperanza de vida de 82,9 años, situándose en el cuarto lugar del mundo. Sin embargo, según la nueva predicción, en 2040 podría acabar ocupando la primera posición con una esperanza de vida de 85,7 años. En la hipótesis más optimista, todos los países experimentarían al menos un ligero aumento.

El aumento de la esperanza de vida, representa un éxito social pero, a la vez, un reto por las consecuencias que supone. Envejecer es un proceso biológico natural y el éxito es hacerlo con una buena calidad de vida.

Es mejor ser joven a los 70 años que viejo a los 40.

Según un estudio de la OMS, más de un cuarto de la población tiene su salud en riesgo por la falta de actividad física. La generación que va de 1946 a 1964 es la primera en lo que va de siglo con menor calidad de vida que sus padres. Además, las mujeres son las más perjudicadas, puesto que superan en ocho puntos a los hombres en esta tasa de inactividad, una brecha de género que se ha ampliado a lo largo del siglo XXI.

Por otro lado, el estudio resalta que en los países más ricos es donde más aumenta el sedentarismo. En lo que va de siglo, el porcentaje de inactividad ha subido 5 puntos porcentuales situándose en el 36,8%. Los trabajos más sedentarios y el transporte motorizado son las causas principales de la inactividad física.

Como consecuencia de la inactividad física aumenta la probabilidad de sufrir más de una treintena de enfermedades y trastornos crónicos, como síndrome metabólico (aumento de la presión arterial, niveles altos de azúcar en sangre, exceso de grasa corporal alrededor de la cintura y niveles anormales de colesterol), obesidad o diabetes tipo 2. Pasar demasiado tiempo sentado en general y permanecer sentado por períodos prolongados también parecen aumentar el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular y cáncer. Además, la actividad física mejora la salud mental y retrasa la aparición de la demencia.

Problemas de salud, sobrepeso, obesidad y sedentarismo son conceptos que generalmente van de la mano.

Estar sentado durante un largo período de tiempo (por ejemplo, en un escritorio delante del ordenador o conduciendo) puede resultar bastante perjudicial. En un análisis de 13 estudios sobre el tiempo que se permanece sentado y los niveles de actividad se encontró que quienes permanecieron sentados durante más de ocho horas por día sin actividad física tenían un riesgo de morir similar a los riesgos de morir causados por la obesidad y el tabaquismo. Sin embargo, en otros estudios, con datos de más de 1 millón de personas, se encontró que 60 a 75 minutos de actividad física moderadamente intensa por día contrarrestaban los efectos de estar sentado demasiado tiempo. En otro estudio se encontró que el tiempo que se permanece sentado contribuyó poco a la mortalidad de las personas que eran más activas.

Por otro lado, y a nivel músculo-esquelético, las personas que pasan mucho tiempo sentados a lo largo del día sufren dolor de espalda en la zona lumbar, más conocido como lumbalgia. El cuerpo humano está diseñado para moverse, no para pasar ocho horas diarias sentado en frente de la pantalla de un ordenador.

La columna vertebral, con sus curvas, está diseñada para soportar el peso del cuerpo. Al estar mucho tiempo sentados, además de que la columna pierde su función principal, generalmente solemos hacerlo en una postura que no es la correcta, perdiendo la curvatura normal de la zona lumbar. La columna lumbar por naturaleza presenta una lordosis o curvatura hacia dentro, mientras que la postura más típica cuando estamos sentados, sobre todo si pasamos mucho tiempo sin levantarnos, es echar los hombros hacia delante y la zona lumbar hacia atrás, creando una curva convexa en lugar de cóncava.

Pasar mucho tiempo sentados, además, hace que la musculatura de la zona media del cuerpo pierda su función de colaborar a la hora de mantener una postura correcta (ya tienes el respaldo de la silla que hace eso sin ningún esfuerzo) y se acorten ciertos grupos musculares como los isquiotibiales o el psoas (no en vano, el acortamiento del psoas es una de las patologías más comunes en las personas que pasan muchas horas sentados).

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